Mi ídolo, el cliente.

Sabemos que el cliente es lo más importante para cualquier empresa y que siempre tiene la razón (aunque no estés de acuerdo). Debemos mimarlo y hacer que se sienta cómodo con nosotros. La comunicación empresa – cliente debe ser lo más estrecha posible y aunque sólo se trate con ellos en casos puntuales debemos mantener esa relación y no perderla ya que podemos provocar un enfriamiento.

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Una empresa sin cliente no es una empresa. Una empresa sin cliente no tiene beneficio y por lo tanto, vuélvanse por donde hayan venido. Su opinión es lo que cuenta y lo que hace que la empresa vaya por el buen camino.

 

 

Hay mitos que rondan por las cabezas de las empresas (o mejor dicho, de los directivos):

– El cliente siempre se queja de mi forma de actuar. ¡Qué pesado!

Cambia esa actitud y mejórala. Si el cliente te lo dice será por algo. Puede que no sea el único.

– A un cliente no le ha gustado mi comida y dice que la comida del restaurante de enfrente está más buena y se irá allí. ¡Pues que se vaya! Ya verá que se equivoca. Y volverá

No te tires flores. No volverá. Y cuidado porque el boca-oreja te perjudica. Se dice que un cliente con una experiencia mala se lo comenta a una media de nueve personas cercanas.

– Un cliente se ha quejado y ha puesto una reclamación a mi departamento

No te desesperes. Léela e intenta solucionarlo lo antes y mejor posible. Toda crítica debe ser auto-constructiva para no tropezar dos veces con la misma piedra.

– No me importa lo que opine el cliente de mi persona porque no trabajo de cara a él

Cambia esa mentalidad. Al fin y al cabo, el cliente hace que la empresa donde trabajas funcione (o no). Y ello conlleva a que sigas trabajando o te quedes sin trabajo.

– Tres clientes en lo que llevamos de mañana dicen que el café que sirvo es malo. ¡Y ellos que sabrán! Eso es que no conocen el buen café.  

Alarma! ¿Tres? Podrían ser más. Cambia el café o la máquina.

– Ya he conseguido el cliente que quería y, como ya lo tengo, me relajo

No bajes la guardia. Mantén el cliente  que tanto te ha costado conseguir porque no te costará nada perderle. La fidelización del cliente es fundamental.

*Laura Estadella

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