El nerviosismo

Hablar es muy fácil, pero hablar en público ya es otra cosa.

Y de eso me di cuenta en uno de los cursos que impartí sobre “Hablar en público eficazmente”. El primer día me temblaban las piernas, y eso que se supone que iba allí para explicar cómo evitar esas situaciones.

Lo peor es esa “primera vez”. Los minutos antes que se hacen interminables, ponerte delante del público y articular la primera palabra. Esos momentos de nervios al máximo, de dolor de tripa, de ganas de dar media vuelta y meterte en la cama y no salir de ella hasta el día siguiente. Esa sensación de ansiedad y estrés no te la quita nadie, por mínima que sea.

Los nervios se pueden controlar, o al menos existen unas técnicas para intentarlo.

Parte de ese nerviosismo se genera porque somos conscientes que estamos nerviosos y, entonces, lo intensificamos más. Aun así, el hecho de saber que existe ese nerviosismo nos permitirá vencerle.

Menuda paradoja, ¿no?

Os lanzo una pregunta, ¿los nervios son buenos o malos en esas situaciones?

L.

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3 pensamientos en “El nerviosismo

  1. Hola Laura, los nervios son buenos siempre y cuando no te bloqueen. Ese cosquilleo inquietante, se tiene que convertir en respeto hacia las personas que te estan observando, sean 5 o 100. Con el tiempo aprendes a controlarlos. Una buena técnica de respiración y adelante.

  2. Pingback: El nerviosismo: la ansiedad previa a salir en escena

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